primerizas desconocen los alimentos a incorporar para una alimentación
adecuada, además de pérdida de sangre por parasitosis en los niños.
En la mayoría de las investigaciones la suplementación y la fortificación de
los diferentes alimentos en los diferentes países no fue solo con hierro sino
que era acompañado con algunas vitaminas y otros minerales como: Vitamina
A, Vitamina C, Vitamina D, Vitaminas del complejo B, Ácido fólico, Zinc,
Yodo entre las más comunes.
Según Tam E. et 2020, hay una reducción del 10% en el riesgo de mortalidad
al incorporar la vitamina A, a la suplementación de los niños con anemia al
disminuir las infecciones infantiles. Además, hubo pequeñas mejoras en las
puntuaciones de desarrollo mental (DME 0,14, IC del 95%: 0,01 a 0,28) y
mejoras ligeramente mayores en las puntuaciones de desarrollo motor (DME
0,28, IC del 95%: 0,15 a 0,40) entre los niños que habían sido suplementados
con hierro. Lo que ha llevado al desarrollo de directrices de la OMS que
recomiendan la suplementación diaria con hierro en poblaciones menores de
cinco años donde la prevalencia de anemia es del 40% o más. Sin embargo,
no se debe administrar hierro por vía oral a los niños de las zonas donde la
malaria es endémica, donde no se dispone de medidas adecuadas de vigilancia
y prevención / gestión de la malaria. En los estudios que examinaron los
efectos del hierro-ácido fólico hubo una reducción significativa de la anemia
(reducción del 20%) y una mejoría en la hemoglobina. Entre los ECA que
proporcionaron MNP que contienen múltiples micronutrientes, el riesgo de
anemia entre los niños menores de cinco años se redujo sustancialmente, en
un 24%. Entre los estudios de eficacia de los MNP, el riesgo de anemia se
redujo en un 11%, lo que demuestra la solidez de esta intervención para
mejorar la anemia incluso en entornos menos controlados. Los MNP no
afectaron a otros indicadores nutricionales, como el retraso en el crecimiento,
la emaciación y el bajo peso, aunque el riesgo de deficiencia de hierro y